Dos corazones es el relato que continúa y más o menos da por
finalizada la historia de El último unicornio, en principio no tenía pensado hacer la reseña/opinión del
relato, pero después de releerlo me he dicho: “¿Y por qué no? Ya que haces una cosa, pues hazla bien”. Así que… ¡aquí
vamos!
El relato en si no es muy largo,
alrededor de unas 70 páginas en las que nos metemos en la piel de Sooz, una
niñita de nueve años que vive en una aldea justo al Bosque de la Medianoche (o
bosque medio), en el cual ha anidado nada menos que un grifo con muy malas
pulgas que sale todas las noches a cazar (y si es un jugoso niñito lo que caza,
pues más contento se pone el bicho). Así, Sooz comienza contándonos la
situación de su pueblo, como ninguno de los hombres enviados por el rey Lir
para poner remedio a las cacerías del grifo consigue dar muerte a la fiera y
como al final, tras morir tantos hombres, deciden no enviar más emisarios, por
lo que terminan viviendo en una atmosfera de miedo en que los niños no pueden
dormir ni cerca de una ventana abierta.
Hasta que ocurre algo que hace que
nuestra pequeña pero valiente protagonista tome cartas en el asunto y, ni corta
ni perezosa, con sus nueve añitos, hace una escapada hasta la ciudad para
hablar en persona con el rey… y lo consigue (con una ayudita de mis personajes
favoritos: Schmendrick y Molly Grue). Sin embargo, ha pasado mucho tiempo, Lir
ha envejecido, ya no es el mismo y se ha perdido a sí mismo, encontrándose solo
ante un nombre, el de su amada unicornia.
Pero perdido o encontrado, sigue
siendo lo que era: un héroe. Por lo que no reniega del pedido de auxilio de
Sooz y su gente, partiendo junto a sus viejos amigos y la niña hacia el bosque
medio en un viaje que desde un principio… bueno, tiene tintes de no ir a acabar
muy bien, aunque la esperanza es lo último que se pierde y yo no la perdí hasta
el final (disculpad los tonos spoilosos), en el que vemos no solo el terrible
valor de Sooz (snif, la escenita de la perrita, snif) si no que nos reencontramos
con nuestra vieja protagonista, la unicornia, aunque la verdad, es un
reencuentro bastante breve y marcado por el dolor de una realidad que suele
costarnos aceptar, esa que nos dice que, a veces, hay que dejar marchar a los
que amamos, precisamente por eso, porque los amamos y por más que dicha partida
nos rompa en mil pedazos, es su derecho y nuestro deber el dejarlos ir. Fuera
de esto, que es lo que considero como el final de El último unicornio, entramos en el que sería el final del relato
pero… para mí, al menos, es más bien el principio de Sooz, dejando un mensaje
mucho más dulce y alegre: uno en que la nueva vida, apoyada en los cimientos de
la vieja, se abre camino.
Y aquí es cuando debería encontrarle
algún pero a la historia… pero, valga
la redundancia, no se lo encuentro, al contrario que con El último unicornio, en Dos
corazones no he encontrado ni una sola parte que se me hiciera pesada, todo
el recorrido me ha resultado natural, sin nada forzado, pero sin llegar a
dejarte esa sensación de “Venga ya, ¿¡a
quién pretendes impresionar!? Si eso se veía venir a la legua”.
Lo único que puedo terminar diciendo
es que Dos corazones me ha encantado
y me ha dejado con las ganas de ver esa aventura, que sin duda, Sooz vivirá
algún día.



0 travesuras :
Publicar un comentario