“Te añoro, serpiente envenenada: con todas tus dulces palabras, con esos palacios que flotaban, anclados en el aire, como nuestros propios cimientos”
Mientes y te enroscas
Siseas y sonríes
Tus escamas
Hermosura encarnan
Tus palabras
Una utopía dorada
Una fortaleza alada
Falsa y cristalizada
Aristas reventadas
Afiladas
Abandonadas
Cimientos en la nada.
Para
vosotros, espejismos escamados, seguid esperándonos en el camino, afilad los
colmillos y entrenad la sonrisa, romped y dejad solo cristales rotos...
Quien a la nada se dedica, en nada se
transforma.



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